miércoles, 15 de mayo de 2019
José Rodríguez Infante publica un libro de microrelatos
José Rodríguez Infante publica un libro de microrelatos: La presentación de ‘Breviario para tardes de lluvia’ en Huelva tendrá lugar el martes 21 de mayo
viernes, 10 de mayo de 2019
sábado, 13 de abril de 2019
De idas y venidas
El taxi llegó a la plaza, apagó la luz verde del techo y abrió una puerta lateral. Treinta segundos después la cerró, encendió el piloto verde y reemprendió la marcha. Por su tubo de escape transmitía el mensaje de lo harto que estaba ya de hacer viajes en balde.
lunes, 25 de marzo de 2019
El chicle
Tiene el pelo lacio de color castaño, recortado sobre los hombros. Luce falda de tablas por encima de las rodillas, calcetines largos de color azul oscuro y zapatos negros. Cuando no fuma mastica chicle sin parar, mientras consume la distancia que separa su portal de la verja del colegio. Siempre va sola, camina de forma garbosa tratando de imitar a las chicas de las pasarelas, sólo que en lugar de lucir delicados modelitos de alta costura, luce una mochila llena de libros que le hacen doblar el cuello hacia un lado, para contrarrestar el peso de la cultura en el hombro contrario. Al dar una calada, baja la mirada, para que se vea su buen gusto en el rimel. A nadie mira a los ojos, pero se sabe observada y eso le basta y le sobra para complacer su ego. Durante el trayecto suele sonarle el móvil dos o tres veces, y puede oírse su cálida voz contestar con firmeza y sin el menor atisbo de rubor. El obrero de casco amarillo tiene agotado el repertorio de frases ocurrentes, y aunque sus compañeros le animan para que no decaiga su ímpetu, ya está pensando bajar a la calle y esperarla a pie de obra, para decirle algunas cosas con más intimidad. En su mano lleva un chicle, con el que piensa conquistarla.
miércoles, 27 de febrero de 2019
El velo
Volaba por el espacio
confundido con una hoja de periódico; se fue a posar en la cabeza de una
anciana que entraba en la iglesia que se distraía leyendo la frase “para hablar
con Dios no hace falta el móvil”. A la salida del culto, un remolino le hizo
recuperar el vuelo y se lanzó a la aventura junto con una bolsa del Lidl. Se
alejó por tejados y azoteas descendiendo suave hasta posarse en el tocado de
una novia, que salía del coche nupcial para iniciar la sesión de fotos en el
parque. La emoción del momento le hizo pasar desapercibido, ni el novio ─que se
fundía ojos con ojos─, ni el fotógrafo ─que preparaba el teleobjetivo─, se
dieron cuenta de la llegada del intruso, hasta que la madre (de la novia), se
percató del evento, lo estrujó entre sus manos y lo lanzó todo lo lejos que
pudo; quedó prendido entre las ramas de un paraíso hasta que un día ─como si
nada─, cuando pasaba por debajo del árbol Aziza, cayó sobre su hombro
acariciándole suave el rostro.
martes, 5 de febrero de 2019
El bando
Los
niños jugaban al futbol con una pelota tan rebelde, que al recibir un patadón,
jamás tomaba la dirección de la portería. Tenía especial predilección por la
bandeja de los camareros y los sombreros de las señoras. Por eso en aquella
plaza el alcalde hizo colocar un bando, en el que se prohibía expresamente,
solicitar la presencia del camarero y sentarse a la mesa con la cabeza
cubierta.
lunes, 14 de enero de 2019
En el último suspiro
La mujer extrajo del baúl el negro farol que habría de iluminar el gris de
la lápida. Lo limpió, le dio barniz y escamondó el cristal para que brillase
toda la noche. Introdujo una vela en su interior y cogió una cerilla para
prender la mecha. La vela no iluminaba. Cambió la vela, consumió la caja de
cerillas y probó suerte con un mechero. Se le agotaron las velas. Probó con una
lamparilla de aceite, pero al cerrar la puerta de la farola, se apagó. Rebuscó
y halló un artilugio chino, de luz permanente que simulaba una vela, pero no
tenía pilas. Se acordó de una iluminaria cilíndrica que acumulaba luz y se
hacía visible por la noche. Agarró el farol, se cubrió con la negra mantilla y
cuando llegó al cementerio ya era de día.
martes, 1 de enero de 2019
La marca
Fue a buscar su bicicleta y se encontró con los restos del candado con la que la dejó atada. Con el trabajo que siempre le costaba abrirlo, ¿cómo es posible que lo hayan podido forzar tan fácilmente? Esto es cosa de hombres, pero se van a enterar, ella sabe dónde encontrarla, ya verás el próximo jueves, ya verás. Estaba segura que ningún chorizo del tres al cuarto se iba a fijar en la marca que ella le había hecho, de la que tenía hasta fotografías por si algún día se presentaba el caso en el que ahora se encontraba, porque ella era consciente que le cambiarían el color, le pondrían el sillín de otra, le modificarían el manillar, los pedales, el trasportín y por supuesto todos los adornos personales, pero lo que es seguro, es que no borrarían la marca identificativa y cuando ella se presentase con el municipal de la mano y la foto, se le iba a caer el pelo al pazguato que ahora pretendía vender su bici. Aquel jueves se recorrió toda la calle unas cuantas veces de abajo arriba y de arriba abajo, y todas las bicis que vendían de segunda mano, carecían de la marca que tan ansiosa buscaba, tan sólo hubo una que le parecía ligeramente sospechosa porque poseía todo lo que ella conocía de su bicicleta, pero no podía ser la suya: le faltaba lo principal, no tenía la marca que ella tan cuidadosamente había labrado en su día y ahora llevaba en la foto. Así que esperó al siguiente jueves. Y al otro, y al otro.
miércoles, 12 de diciembre de 2018
Huelguistas
sábado, 10 de noviembre de 2018
Huellas
Tan humano es sentirse
joven como andar por el mundo reflejando en el rostro el paso del tiempo. Su
caminar es pesado, ¿porque las varices no perdonan o porque dejó en la cama al hijo que aún hay que mantener?
Viste chaqueta de cuero, pantalón de felpa y bufanda de lana reliada al cuello;
pasa junto a la falsa acacia y parece tener clavadas cada una de las espinas, que
el árbol despliega de forma airosa. ¿Cuánto tiempo hace ya desde que el marido
quedó postrado en la silla? Sus manos están descuidadas, pudieran ser las de un
varón si las sacásemos de contexto ─observándolas lejos del brazo─. ¿Qué quiere
decir la radio con eso del día de la mujer trabajadora? Mañana cambian la hora,
pero es mentira, al día siguiente volverán a ser veinticuatro y le seguirá
faltando una para poder llegar a fin de mes.
miércoles, 3 de octubre de 2018
Encuentro
lunes, 17 de septiembre de 2018
Hombre pegado a móvil
Se levantó por la mañana y
notó algo extraño en la oreja; como aún no estaba bien despierto, no tuvo
fuerzas para mirarse al espejo, así que encaminó sus pasos a la cocina, preparó
la cafetera y mientras templaba la leche en el microondas, se acordó que tenía
que llamarla. Puso la cafetera y preparó la tostadora, descolgó el teléfono
pero no se acordaba del número: necesitaba el móvil para mirar en la agenda; el
microondas emitió un pitido, volvió a darle, colocó la rebanada de pan, se fue
al salón a buscar el móvil, olía a café recién hervido; no aparecía el móvil,
se fue a la salita y desfondó el sofá; la tostadora lanzó las rebanadas de pan
en la encimera, en la cocina olía a café requemado, volvió al dormitorio y
buscó entre las sábanas y el edredón; se le estaba pasando el hambre. Se fue a
la ducha y escuchó un fuerte chasquido como de explosión, abrió el grifo pero
reaccionó rápido y corrió a la cocina: cortó directamente el térmico del cuadro eléctrico, cerró el grifo
de la ducha y volvió a meterse en la cama tapándose la cabeza con un cojín; en
ese momento sonó el móvil, se activó el reconocimiento de voz y allí estaba
ella. Por fin sus músculos encontraron laxitud.
martes, 28 de agosto de 2018
Un congreso de altura
El aire desplaza el polen de los álamos que impávidos se agarran dónde
pueden para no acabar bajo la escoba del barrendero. La escoba envidia a los
álamos porque jamás alcanzará su altura y el barrendero despotrica de los
árboles que no hacen más que ensuciar el suelo. Así que cuando se celebró el
Congreso de Brujas, a mediados de la primavera, a Juan, barrendero del barrio,
se le ocurrió la feliz idea de invitar a todas ellas a néctar de madroño…
¡daban unos saltos!
jueves, 26 de julio de 2018
Dualidad
Harto ya de oír ladrar la jauría de la crisis, el hombre lanzó la soga a la rama de la encina; cerró los ojos y al compás del balanceo encontró la ansiada paz.
martes, 10 de julio de 2018
La estatua
El escultor había
realizado tantos estudios y observaciones de la figura humana, que cuando lo
elevaron a la categoría de estatua, expelía lágrimas pétreas al contemplar la
indiferencia de la gente al pasar por su lado.
martes, 19 de junio de 2018
Delicatessen
El balón quedó prendido entre las ramas del árbol. El niño se encaramó a su
tronco y la acacia tornó en dientes de leche cada una de sus tres espinas.
sábado, 26 de mayo de 2018
Hombro con hombro
Ilustración de Eva García
Ella sale del portal con la bufanda al cuello y el portafolios sobre su pecho como protegiéndose de algo. La mirada lanzada al suelo mostrando el suave colorido que ha puesto en sus ojos. Él espera como cada día, una mano en la bicicleta y la otra dispuesta a encontrarse con el suave tacto de la amada. El portal es indiscreto y hasta volver la esquina no pondrá su brazo derecho sobre los hombros de ella, en la que se acurruca tímidamente tratando de mantener la compostura. Hablan suave, silabean, con la mano izquierda dirige el manillar de la bici, tratando de que los pedales no le den en la pantorrilla. La noche ha sido muy larga, como todas, y los ahorros van bien; ya queda menos para que se efectúe el sorteo de las viviendas, y con un poco de suerte y otro de promesas municipales, pueden conseguir que se acorten los plazos para ese ansiado momento. Mientras tanto ahí están cada mañana caminando hombro con hombro.
sábado, 5 de mayo de 2018
Algo más que un clic
Ilustración de Eva García
La
miseria de aquella cámara de fotos fue saber interpretar lo que
pensaba su dueño cuando hacía fotos a otras personas.
Va por ustedes
En días tan importantes como el que tengo a la vista, uno no deja de acordarse de aquellos amigos ⸺conocidos a través de las ondas⸺ con los que nunca he tenido la oportunidad de intercambiar algunas palabras ni haberles proporcionado un abrazo que no sea virtual. Hay un océano de por medio, en la mayoría de los casos ¿verdad tocayo Valle, verdad Araminta, verdad Nora, verdad Mucha, verdad Martha, verdad Reinaldo, verdad Alfredo...?, o quedándome más cerca todos aquellos que desde las distintas comunidades que conforman nuestro país mantenemos una relación literaria desde hace muchos años. De todos me acuerdo a la hora de mostrar en público el nacimiento de este quinto hijo en forma de libro ⸺que nadie se me asuste, que uno ya no está para otros trotes⸺, del que espero que disfrutéis tanto como yo lo he hecho en el proceso de creación. Se que los más cercanos van a estar presente porque así me lo han hecho saber, así que a través de ellos personificaré mis abrazos para el resto. Yo lo quiero vivir de esta manera, haciéndolo extensivo a toda las personas que durante tanto tiempo hemos estado compartiendo nuestros escritos. Ya sabemos el trabajito que cuesta hacer posible esta realidad, por eso cuando llegan días de este calibre la emoción puede conmigo y la imagen de cuanto compañero de las letras he ido conociendo la tengo muy, pero que muy presente.
Va por ustedes, compañeros.
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